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Si
el día de hoy un investigador que no estuviera inmerso dentro
del contexto musical de la ciudad decidiera hacer una investigación
juiciosa de la Historia del Rock de la ciudad, creería que
esta se resume a unos pocos eventos esporádicos e inconexos,
siempre las subculturas juveniles han padecido, generación
tras generación el mismo estigma, y se han enfrentado a las
mismas dificultades, es notorio que por décadas no existió
en la ciudad una verdadera política de juventudes, la célebre
frase “No Nacimos pa” semilla”, se aplica también
a lo cultural, lo poco o lo mucho que se ha podido lograr termina
perdiéndose en el olvido, "En tal dirección,
tampoco existe un referente histórico común que sirva
de amalgama o soporte identitario… Con una historia y un
futuro no compartidos, se hace muy difícil el poder señalar
la existencia de un movimiento juvenil, reforzándose por el
contrario la existencia de múltiples conjuntos de acción
con unos escasos espacios de interacción reciproca directa,"
(1)
"El
hecho de que en Medellín y el área Metropolitana se
conformaron entre 1990 y 1995 más de 126 grupos de rock y más
de 50 trabajos musicales, significa que desde 1960, lentamente se ha
constituido un entramado de relaciones sociales de producción
e intercambio, entre ingenieros de sonido y de luces, publicistas y
diseñadores gráficos, músicos, pintores y
teatreros, periodistas, entre otros, que han posibilitado y
sustentado el arraigamiento y vitalidad de las subculturas
juveniles." (2) a partir del auge de las
telecomunicaciones y la industria cultural, se han abierto nuevos
canales de comunicación y de intercambio sociocultural
legitimando con ello el rol de lo juvenil y aumentando la posibilidad
de segmentos culturales autónomos, la carencia de una
subjetividad propia, hizo más fácil la colonización
de los medios masivos y en esos términos empobreció la
capacidad creativa, desacoplando los imaginarios de la propia
realidad inmediata. En otras palabras," el mundo del joven es
invadido por imágenes ante las cuales se presenta incapaz de
reflexionar, porque para ello no encuentra referentes, ni en su
tradición ni en los propios medios.".(3)
Hemos dejado el papel de constructores de la identidad a
los medios masivos, a las radios juveniles, no siempre bien
manejadas, y que como es natural se mueven por intereses económicos,
y lo que hemos logrado con ello es que la identidad tenga fecha de
vencimiento, creamos una identidad que puede ser reciclada, para que
el joven consuma con facilidad la identidad que le proporciona la
moda siguiente, deshaciéndose con facilidad de lo que ya no
está de moda, siempre al ritmo voraz de la pauta
Por eso la Corporación Leyenda Urbana presenta este proyecto que responde a la necesidad
de recuperar parte de esa historia, que de otra manera está
condenada a desaparecer, con el fin principal de crear memoria
colectiva.
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(1) (2) (3) "La juventud: De movimiento social a
conjuntos de acción diferenciados" IPC, Medellin, Mayo
2000
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